
En un principio, este blog iba a estar dedicado a generalidades, quizás cosas que tuviesen que ver con la actualidad y lo que pienso sobre algunas cosas que veo y de las que me entero. Creo que eso se mantendrá. Sin embargo, por un buen tiempo y por una buenas líneas, el tema central de todo esto será una persona y como tiene que lidiar con la idea de una perdida.
Resulta difícil tener que afrontar el que una persona ya no vaya a estar a nuestro lado. La perdida es algo totalmente irreparable y aquellos que están relacionados con la perdida terminan por no entender el por que de la situación. Suelo hacer una analogía entre la pareja que termina de la noche a la mañana y sin mas razón que la carencia de amor y la familia de un muchacho que termina por suicidarse. En ambos casos, nadie entiende realmente cuales fueron las razones para eso.
Por una parte, en el caso de la pareja, esta pasa meses llenos de alegrías, de momentos y, de repente, sin señales, terminan porque una de las partes “no siente amor”. ¿No es similar al hijo que se suicida y deja a todo el mundo con preguntas sin responder? Esto es algo que queda aun mas demostrado, si cabe, por el hecho de que el alejamiento después de ese rompimiento es total. Entonces, ¿todo eso que se vivió durante esos meses juntos, que fue todo eso? Tal vez, solo fue un poco de esa “nada” que llena a las relaciones de vez en cuando. Quizás fue un hoyo negro temporal que supo tragarse unos cuantos meses de mi vida.
Así, sólo vacío, sólo unos meses vacíos en los que nadie supo que paso, no quedan más que algunos rastros de momentos de dudosa credibilidad. También algunas fotos que certifican (no totalmente, ya se sabe lo que se puede hacer hoy en día con unos buenos programas de edición de fotos) que en algún momento había alguien a mi lado y que yo era alguien que se veía feliz. Un momento, ¿realmente soy yo? Magnolias para mi, vale la pena preguntarse eso.
Recuerdo esa tarde. Recuerdo como estaba perdido en medio de un centro comercial cualquiera, buscando a alguien que nunca había visto en persona, solo en fotos. Recuerdo que aun sin haberla visto directamente a los ojos, me había impactado por su forma tan directa al decir las cosas. Creo que yo necesitaba un poco mas de esa franqueza demostrada por ella al decir que no me amaba pero, un poco antes. Unos meses antes.
¿Qué lleva a alguien a querer desaparecer tan repentinamente de la vida de otras persona? ¿Cansancio? ¿Hastío? ¿Aburrimiento? ¿Sexo? Un sabio dijo por ahí que todo resume en el sexo, en la abundancia o carencia de este. Pudo haber sido esa la razón. Quizás, de ahí pueda sacar esas ganas que note en sus ojos por querer hacerlo la última vez que la vi. Quizás era lo que denominan “mercy fuck”. Aunque, en este caso cabria mejor el termino “farewell fuck”. Fue un muy buen “farewell fuck”.
De cualquier manera, creo que no me habría gustado una despedida tan dolorosa, tan parecida a la primera. Si, hubo una primera despedida. Extraño, ¿no? Cuando uno piensa que las cosas van bien, cuando uno piensa que esta de lo mejor, llega el día en que uno se encuentra con que las cosas que se pensaban correctas no eran mas que una simple ilusión. Por ejemplo, el haber visto tantas y tantas sonrisas, miradas de pasión, tantas caricias furtivas llenas de entrega, queda totalmente resumido en una simple nada. Creo que la misma nada a la que se refería tantas y tantas veces el viejo Ernest en sus escritos. Esa sensación de vacío, de que todo lo vivido es tan fútil, tan simple y fugaz. En un momento tienes a la novia más bella del mundo a tu lado y, un segundo después, ni siquiera tienes a una mujer a tu lado. De eso hablaban el y Unkle, ¿no?
Bueno, retomando un poco la base del escrito de hoy, ¿Qué lleva a una persona a terminar tan repentinamente con alguien? Mmm, eso es un poco complicado de responder. Empecemos por pensar que la persona no termina de la noche a la mañana con otra, pensemos que el terminar no es más que el resultado de noches y noches de pensar, de razonar en torno a este dilema. Entonces, una persona que esta sumida en eso termina por pensar: ¿termino o no termino? Y, es aquí cuando empieza a sopesar razones, de ambas partes, para tomar, de manera definitiva, una decisión.
Ahora, el ser humano es complejo, es cierto, pero, siempre da señales sobre las cosas que le pasan. Por ejemplo, si a alguien le desagrada la actitud de una persona cuando habla, tratara en lo posible de alejarse de esa persona o, al menos, de evitar entablar conversaciones con ella. Eso es algo lógico.
Lo que no es lógico es el no demostrar ninguna señal de desagrado, de molestia, de deseo de terminar con una relación y, de la noche a la mañana, hacerlo. Creo que solo noté una sola señal en ella. Al estar almorzando en el lugar que se había hecho nuestro (el restaurant de sushi frente al Lido), me comento que si en algún momento yo deseaba terminar con ella, que se lo podía comentar sin problemas y de manera abierta.
En el momento, no entendí muy bien el significado de toda es frase pero, tiempo después, ella adquirió todo su significado. De ahí que se piense que a veces las cosas no son lo que parecen y que un final no lo es tanto después de un tiempo. Claro, toda regla tiene su excepción y, después de más de un mes sin tener noticias de ella, ¿Por qué no pensar que esta es una de esas pequeñas excepciones con las que nadie contaba?
Bien, esta mas que claro que hay cosas con las que uno no cuenta y esta más que claro, también, que a veces la gente llega a ser tan inexpresiva que deja a cualquiera desconcertado con sus acciones. Supongo que lo que aun no termino de entender es la pregunta sencilla: ¿Por qué?
¿Vale la pena seguir preguntándose cosas así? Muchos dicen que no, que las cosas como esas hay que dejarlas pasar, que solo hay que seguir adelante. Tal vez tengan razón, pero, la pregunta queda como ese corazón delator: ¿Por qué? Y a ella se pueden adjuntar una serie de preguntas parecidas: ¿desde hace cuanto tiempo lo pensaba?, ¿fue por algo que hice o dije? O peor, ¿fue por algo que no hice? Algún día, espero, esas preguntas llegaran a tener una respuesta.
Por los momentos, solo cabe señalar que el desconcierto se une a la necesidad por encontrar una salida a todo esto que me embarga. Siento que la necesito, siento que me hace una falta tremenda y, cada día que pasa, siento que pierdo mas y mas de mi junto a su recuerdo. Ya ni entrar a sus blogs puedo, ya ni ver sus páginas. Todo se ha convertido en una gran nada…

No hay comentarios:
Publicar un comentario