domingo, 12 de abril de 2009

Un final...


A veces, los finales no son únicamente finales. A veces, todo lo que viene marcado por un punto término, un punto final, no es solo eso. A veces, las cosas esconden mucho más allá de lo que la realidad nos indica y los finales no se escapan a esta casi regla.
A veces, las cosas resultan más sencillas de afrontar una vez que son vistas desde otro ángulo, desde otra perspectiva. Por eso, a veces, un final no significa un punto término; a veces, un final puede ser un comienzo.
Empezar a escribir en un blog a partir de esta premisa que no llega a serlo es o puede resultar un poco contradictorio para aquella persona que está poco enterada de todo el final que he mencionado. Seria un poco lo que denominan “falta de contexto” o “estar fuera de contexto”.
Sin embargo, en la vida, en gran cantidad de ocasiones, uno como individuo se encuentra sumido en una serie de contradicciones momentáneas que luego, con el paso del tiempo, terminan de tomar forma y de aclararse ante nuestros ojos. Por eso, aunque esto parezca un final para algo, para una historia, este no es más que un comienzo. Por eso, aunque todo esto de la creación de un blog es algo que estoy iniciando hoy, siento que debo iniciarlo con un final. Con el final de la historia que viví junto a la mujer que amo y a la que aún no puedo dejar de amar.
De esta forma, comienzo mi exorcismo…

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